La noche en el estadio Metropolitano de Techo no fue solo de fútbol: fue de resistencia. Entre una lluvia torrencial, pausa obligatoria y un terreno que se tragaba la pelota, Deportes Tolima firmó un triunfo sufrido pero brillante por 1–0 ante Fortaleza, dando el primer golpe en el Grupo B de los cuadrangulares semifinales.

El partido arrancó con un ritmo intenso pese al aguacero que ya anunciaba dificultades. Fortaleza intentó asumir el protagonismo desde la posesión, pero fue Tolima el que entendió mejor cómo jugar en un campo pesado. Con transiciones rápidas y ocupación inteligente de los espacios, los “Pijaos” empezaron a incomodar la zaga capitalina.
La jugada determinante llegó al minuto 32′, Junior Hernández avanzó por la izquierda, descargó en Juan Mera, y este dejó de cara al arco a Adrián Parra, quien cumplió la ley del ex, no perdonó. Su remate cruzado, preciso a la mano izquierda del portero local y silenció Techo. Era el 1–0, un gol que terminó pesando como un ladrillo durante el resto de la noche.
El aguacero obligó al árbitro Carlos Betancur a detener el partido por varios minutos. Cuando la acción volvió, Fortaleza salió con ímpetu, empujado por la necesidad y por su gente, pero el campo anegado transformó cada intento en una batalla física más que técnica. Tolima, inteligente, se agrupó atrás, cerró líneas y apostó por administrar el resultado sin renunciar a contraatacar.
El tramo final fue un asedio del local, pero sin claridad. Fortaleza tuvo buenas intenciones, mas no precisión. La defensa visitante resistió con orden y solvencia, convirtiendo cada despeje en un pequeño triunfo.
A esperas del partido entre Bucaramanga y Santa Fe, Tolima pica en punta y hace sentir su peso en el grupo B.
ESCRITO POR: Felipe Ríos.


